Capítulo 69.
Lina
Mi madre no se me separó en toda la noche. Todos tenían asuntos para resolver y yo solo debía reponerme cuando acepté el bendito suero.
Mi cuñada se sentó con ese hermoso vestido de maternidad que la hacía ver adorable. Debía descansar también, pero no se detenía ni porque tuviera a los doble impacto que estaban a pocas semanas de nacer.
Mi abuela nos acercó un vaso de leche a cada una, con un plato con galletas que casi devoré. Había comido un poco cuando el efecto del gel se había pasad