Capítulo 125.
—¿No dijiste que era para tu cuñada? —cuestionó Naenia intentando que las manos no le sudaran.
La piel le picaba debido a las ideas que quería arrancar de la cabeza, pero era aplastante la emoción que tanto le costó apagar y con sólo una imagen cobró más fuerza.
—Lo es. Tendrá mellizos en las próximas semanas y no les he regalado nada a los doble impacto. —rió hacia la chica que se acercó. —Necesito ropa para recién nacidos. Todo lo que necesite y ella es mi asesora para todo.
—Adelina, no q