Responsabilidades de la asistente
Era obvio y de esperarse que la pelirroja me fuera a dar un trato despectivo y bastante distante; sin embargo, nada de aquello podía hacer menguar el buen ánimo que se adueñara de mi corazón después de haber escuchado aquella sentencia del señor Cavill. No tenía forma de saber si aquello que él había dicho era verdaderamente lo que él pensaba, pero se había escuchado tan bien que me permití el placer de asumirlo como verdad, teniendo el plus de deleitarme con l