Mundo de negocios
La rubia bufó al escuchar mi contestación con la que le dejé en claro que aquella actitud suya no amedrentaba en lo absoluto mi ánimo y mi determinación.
Yo estaba clara de cuál era mi lugar en aquel mundo de negocios, yo sabía que nada de aquello era real y que solo me encontraba disfrutando de una ilusión pasajera, pero por nada del mundo estaría dispuesta permitir que una mujer vacía y sin espíritu como ella pudiere hacer mella en mi propia estima.