Juegos de poder
Su mirada volvía a ser la de un depredador jugando con su presa y mi sentir volvía a ser la de una indefensa criatura aplastada por la intensa fuerza de aquel hombre poderoso que se erguía delante de mí. Por instinto quise protestar, pero el único sonido que brotó de mi garganta fue una especie de gemido apacible que al señor Cavill parecía enardecer aún más.
Mis ojos se levantaron para ver en la altura al hombre más poderoso que me escrutaba, como no pudiéndose de acuerdo respe