Kerrie se separó de Hudson quien aun parecía ido por el beso que había recibido. Las mejillas de la joven estaban rojas y sus labios inflamados por el beso, Hudson no podía negar lo sensual que se veía Kerrie en aquel momento. Sin embargo, ella no estaba en sus cinco sentidos. Él iba a levantarse cuando la joven se quitó el suéter blanco que cargaba quedando únicamente con una camiseta blanca que honestamente, nole dejaba nada a la imaginación. Tragó nervioso.
―¿Qué-qué estás haciendo?
―¿No qui