Hudson apareció a unos metros mostrando una sonrisa. El muchacho tenía una peluca negra que hacía resalta el color de sus ojos, además usaba unas gafas que seguro no tenían nada de graduación, unos jeans rotos, una camisa blanca y una de cuadros que rodeaba su cintura. Se veía increíblemente atractivo.
La joven entreabrió los labios y el chico se acercó tomando su rostro entre sus manos. La joven abrió los ojos de par en par.
—¿Estás bien? — Tenía que reaccionar.
—Hud… digo Michael, viniste.
—P