Mhia Morshell
Odiaba estar en mis días.
Odiaba sentirme sensible, cualquier cosa me molestaba y me daba un hambre de los mil demonios.
Solo le pedí a mi cuerpo que no me dieran los cólicos tan fuertes, pero claro, como el universo parecía estar en mí contra, me dio con todo.
Era la tercera vez que vomitaba en el día, las pastillas que me había comprado Jace no habían surtido efecto y les juro que quería morirme.
Me lavo la cara y me enjuago la boca. Mi reflejo en el espejo era horrible, par