Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: Andrea.
Un estremecimiento me recorre la espina dorsal. Las bolsas que pretendía dejar con cuidado en el piso, caen a mi lado sin poder evitarlo.
«No puede ser. No puede ser».
Me repito lo mismo una y otra vez. Porque todavía tengo la esperanza de que solo sea mi estúpida obsesión por Christian, la que me hace escucharlo ahora. Pero solo pasan segundos, para que esa fe se rompa a mis espaldas.
—Hijo, ¿ustede







