Mundo ficciónIniciar sesiónElla lo estaba mirando como si le acabara de crecer tres cabezas.
Cinco segundos.
Ella se volvió para mirar lo que él tenía en la mano, boquiabierta. Su postura estaba congelada, tan inmóvil que era casi como mirar una estatua. Una estatua parecida a la carne, con piel cremosa, mejillas enrojecidas, ojos grandes y verdes y labios suaves y...
Diez segundos.
Ella seguía mirando fijamente. Empezó a estar muy, muy ner







