–Seguirás las normas o no permitiré que llegues al orgasmo, y corazón puedo estar horas así.
–Oh. - la sola idea de repetir lo que momento antes le había hecho la ponía a tope, sentía como la humedad entre sus piernas aumenta y su centro comienza a palpitar.
–¿Serás buena?
–Sí –respondió ella.
Observó que las manos no le temblaban tanto como la última vez que se habían acostado juntos. Le acarició los pómulos con la punta de los dedos y el gesto resultó increíblemente tierno, teniendo en cue