Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl entrar en el cuarto de abuela, el corazón se me encoge. Verla acostada en su cama, medio dormida, es tan raro que, por un momento, me siento fatal. La tristeza me abruma al pensar en la ley de la vida; no habrá sido hoy, pero definitivamente, algún día ella ya no estará con nosotros.
—Abue —llamo y mi voz se quiebra
—¿Maddie? —pregunta ella, confusa, aún sin abrir del todo los ojos—. ¿Eres t







