— Mira, no sé qué es lo que buscas, pero te aseguro que no es a mí, sean equivocado de persona. —Le informo cómo puedo.
Él niega con la cabeza y con una sonrisa cínica me ve.
— Ne dubito. Mi appartieni già. —contestó voz calmada.
— ¡Imbécil! Podrías hablar en mi idioma cuando te refieres a mí, no entiendo nada de lo que estás diciendo y menos si me hablas en chino, en árabe o quién sabe en qué estúpido idioma. —Mis palabras salen apresuradas y cargadas de furia.
Ladea una sonrisa y habla de n