Sin tomarle más importancia, hago a un lado mis pensamientos y me acerco al escritorio para tomar asiento. Esto va para largo.
—Quiero retomar mi empleo —le digo en cuanto me siento.
Ella también lo hace del otro lado.
—¿Y ese cambio repentino?
—No me digas que ya no quieres que regrese.
—Sí, solo pregunto porque te mirabas muy decidida cuando me dijiste que no volverías.
—Bueno, es que esa era mi decisión antes de que mi madre se pusiera mal.
Julie está al tanto de la enfermedad de mi madre. Mi