Capítulo 54. Hablar con sinceridad
Alessia lo observó con expresión vacía.
Estaba perdida en sus pensamientos, nublada.
No le respondió.
Él sabía perfectamente la respuesta y las palabras no querían salir de ella.
Estaba demasiado abrumada y hundida en esa noche de su alma, con el corazón pesado, casi detenido.
El pobre médico, espantado por la desesperación, le explicaba al señor Amato que él no iba a hacer nada, ni permitir que ella hiciera nada en ese estado de salud mental, que ella estaba inestable, que no la maltratara po