POV: Jae-Yoon
Maldita sea mi suerte. De todas las artistas en el continente americano, de todas las estrellas del pop con las que mi padre y Won pudieron haber cerrado un contrato, tenía que ser ella. Aria. La chica de las gradas, la "virgen" del club, la dueña de los ojos verdes que me leyeron el alma como si fuera un libro abierto.
Sentí cómo el sudor frío empezaba a bajar por mi nuca mientras caminábamos hacia la sala de ensayos privada. Mis compañeros se habían quedado en la sala de junta