73. DESDE SIEMPRE
(ARIANA JÁUREGUI)
Estaba sentada frente al tocador, con la mirada perdida en mi reflejo. Mis ojos estaban hinchados y rojos de tanto llorar. El silencio en mi habitación era abrumador, solo roto por el tic tac del reloj en la pared. Me sentía vacía, como si me hubieran arrancado una parte de mí. La imagen de Ethan, con su sonrisa dulce y sus ojos llenos de amor, me atormentaba. «¿Cómo pudimos llegar a esto?», me preguntaba una y otra vez, con un nudo en la garganta. Deslicé mis dedos por la pant