144. RESPIRA CONMIGO, SARAH
(SARAH MILLER)
Ariana, por su parte, se acercó a mí con una calma sorprendente, considerando su propio estado. Me tomó de la mano y me guió suavemente hacia el sofá, donde me ayudó a sentarme y a encontrar una posición más cómoda.
-Respira conmigo, Sarah -me dijo, con voz suave pero firme, demostrándome cómo inhalar y exhalar profundamente-. Inhala... exhala... concéntrate en tu respiración.
Sus palabras me ayudaron a enfocarme y a controlar un poco el dolor de las contracciones, que se intensi