63. EL SILENCIO OBLIGADO
(ARIANA JÁUREGUI)
—¡No es lo mejor para mí! —grité, con las lágrimas corriendo libremente por mi rostro. Sentía un dolor inmenso en el pecho, un vacío que parecía que nunca iba a llenarse—. Quiero tener una relación con Ethan.
—Arruinaste las cosas, Ariana —dijo Silvia, con la voz dura y sin rastro de compasión. Sus palabras me golpearon como una bofetada—. Si no hubieses sido tan impulsiva, si no le hubieses entregado el teléfono a Yu-jin, todo hubiese sido diferente. Tendría margen de maniobra