64. NO HARÉ NADA SIN CONSULTARTE
(ARIANA JÁUREGUI)
Asentí con la cabeza, sintiendo el peso de la resignación sobre mis hombros. No tenía fuerzas para seguir discutiendo. Sabía que Silvia estaba decidida a llevar esto a cabo, y que no iba a ceder. El olor a ambientador de limón en el coche, que antes me resultaba familiar, ahora me producía náuseas. El cinturón de seguridad se sentía como una atadura, aprisionándome en una realidad que no quería aceptar.
—Antes de irme a casa, quiero saber cuándo puedo volver a ver a Ethan, Silv