—Puedo tomarlo. No quiero ser alguien se que escapa de las consecuencias de sus acciones.
Nuestros ojos fijos, el uno en el otro, forjaban a nuestro alrededor un ambiente profundo, mis palabras le siguieron.
—No deberías. Es uno de los atractivos más importante del ser humano.
Sonríe. Por alguna razón quiero acompañarlo, me abstengo.
—Puede que sea uno de mis atractivos más notables —alardea.
—Todavía no es notable, debes trabajar más en ello —contradigo como de costumbre.
Con él no sé por qué