A CORRER
Mientras tanto, en la mansión de los Smith, la puerta de la habitación de Jason se abrió con un crujido.
—¿Hola, Jason? —llamó Hazel.
—¿Mmm? —respondió él en voz baja, dirigiendo su mirada hacia ella—. Mamá dijo que saliste con Rowan —dijo, incorporándose en la cama para darle espacio.
—Sí, salí. Me preguntaba si podríamos pasar un rato juntos. —Jason suspiró, con ese suspiro profundo que te parte el corazón—.
—Quiero estar solo.
—Has estado solo desde anoche. Vamos, por favor. —No pu