Mundo ficciónIniciar sesiónÉl la vio marcharse antes de recomponer la postura. Se agachó para agarrar los boletines y cuando levantó la cara, sus mejillas estaban teñidas de un ligero rubor - los tengo - movió los papeles en su mano, para después irse.
La tarde cayó, escondiendo al sol en el horizonte. Dayana volvió a casa con una montón de papeles en la mano. La caja era muy pesada para carga







