Mundo ficciónIniciar sesiónLa cocina estaba reluciente, ni un solo trasto sucio. El piso y las gradas brillaban. La mujer que le dijo que era como la sirvienta de Jaziel realmente acertó; pero seguía sin importarle. Mientras mantuvieron las miradas conectadas, dijo - necesito decirte algo - casi imperceptiblemente, las manos de Jaziel se tensaron, una estirada sobre el saco; mientras la otra descansaba en el reposabrazos - son buenas noticias - aclaró, relajando el rostro.







