Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉl acarició al perro antes de dirigirse al auto. Se paró a un lado de la puerta, con el animal esperando obedientemente a sus pies - sal, no tengas miedo.
Dayana empujó la puerta, abriendo un espacio lentamente - ¿seguro que es dócil… - no terminó hablar cuando el perro ladro y dio un salto. De inmediato, retrajo la pierna que estaba sacando y cerró.
-Ven - la voz de Ja







