7. CLÁUSULA
Realmente esa petición me había sorprendido. ¿Qué significaba ese todo? ¿Sería Trinidad de esas mujeres excéntricas con gustos extraños? Al ella separarse, al escuchar mi pregunta de sorpresa
—¿Eh? ¿Qué debo hacer? —pregunté todavía sin dar crédito a lo que había escuchado.
—¡Complacerme en todo sin protestar ni negarte! —repitió sonriendo y agregó. —Si no aceptas, no me caso —dijo Trinidad retrocediendo un paso para esperar por mi respuesta.
—¡Trini! Piénsalo bien.
La llamó Viviana, tratando