8. SIN MIEDO, CONTRATÉMONOS
Trinidad, encontró lógica su preocupación. Tocó a Viviana que los miró muy seria, todavía no estaba convencida de que eso era lo correcto. Y hasta estaba pensando que a lo mejor en verdad Hugo se iba a casar con su amiga sin aceptar dinero, solo para no pasar la vergüenza de que lo dejaran plantado, delante de toda su familia y amistades. Pero no era así, ¡era por interés!
—Viví, transfiere el dinero que te diga en este mismo instante mi prometido el señor Hugo…
—Hugo Fuentes —se apresuró a co