31. MIEDOS

miedo a que Leviña le fuera a hacer algo, dejó entrar a un cerrajero y mandó a cambiar todas las cerraduras de la casa. Trinidad y Hugo habían salido del cuartico de vigilancia y acostado en la cama, ya que ella estaba convaleciente y se quedaron profundamente dormidos.

Afuera Viviana dormitaba en el sofá escuchando como los herreros le decían al señor Muñóz que habían terminado. Él les pagó y cerró con cuidado la puerta sintiendo por primera vez en muchos años, que la casa volvía a ser suya y
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