132. TRINIDAD
Trinidad estaba muy feliz por haber al fin visto el autorretrato de su adorada madre fallecida cuando ella era una niña. Por eso todos los días se pasaba mucho tiempo en la habitación que habían preparado para cuando nacieran los gemelos y donde habían colocado el cuadro. Era tan vívida la imagen, que ella conversaba sin parar, contándole toda su vida desde que ella dejó de existir.
—Trini —la voz de Viviana, su mejor amiga, la sacó de sus pensamientos— ya llegamos.
—¡Viví, qué alegría que reg