110. SOPRESA
La felicidad que experimentan todos con la recuperación que está teniendo Trinidad en su vista es inmensa. Tenían la esperanza que recuperara algo de ella, pero nunca imaginaron que vería de nuevo con claridad. Ella mira a su esposo HUgo que solo atina a acariciar su mano y le dice
—Podré ver a mis hijos cuando nazcan, Hugo —y se le quiebra la voz de la emoción— no lo puedo creer. Estoy tan feliz de poder ver todo de nuevo. Gracias por estar siempre a mi lado, por cuidarme y por darme fuerzas p