Mundo ficciónIniciar sesiónContra toda expectativa, los obstáculos disminuían a medida que Silvia y Claudia alcanzaban escritorios más importantes y avanzaban por el elegante edificio en el centro de la ciudad. Pero primero tenían que entrar.
La recepción de Vector era como un nido de ametralladora de la Segunda Guerra, operado por una chica muy bonita y agradable. Fiel a su entrenamiento, primero intentó mandar a Silvia de paseo, diciéndole que debía llama







