Mundo de ficçãoIniciar sessãoSean se dirigió a Santa Mónica en el tibio mediodía otoñal, de ánimos para tocar sin interrupción hasta la hora de la cena. No podía evitar preguntarse si Jim sería capaz de concentrarse en la música, sabiendo que Silvia lo esperaba. No era la línea de pensamiento que hubiera elegido, pero era mejor que especular cuántas canciones cursis Habría compuesto Jim tras tres semanas de luna de miel.
Vio el aut







