Mundo ficciónIniciar sesiónUna breve presión en su hombro despertó a Jay. Lo primero que notó fue que ya era de día. Lo siguiente fue el hombre de pie junto al sofá, mirándolo con una sonrisa apologética. Intentó erguirse y halló la cabeza de Silvia descansando sobre su pecho, y su propio brazo en torno a los hombros de ella.
El hombre se dio cuenta que apenas podía moverse y se agachó a su lado para hablar en susurros.
—Pe







