Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesde la ventana de la oficina de Fernando, se puede ver de lejos el puerto deportivo, al fondo el infinito de nuestro mar. No miré el reloj, pero calculo que llevo aquí de pie mirando al más allá, como cinco minutos.
Por el reflejo del cristal, puedo ver a Juanjo, cabizbajo sin dejar de mirarme, sin hablar. Nico y Fer, sacan







