—Sí, por eso... Te entendí bien, quiero decir... Vamos a mi casa para hacerlo..., lo de la modificación. —Niego y me adelanto en salir de allí.
¡Debo parecer una pervertida!
—No, no, no. Primero vamos a desayunar, ya después nos ocupamos de eso. Quiero pasar algo más de tiempo contigo ahora que... no te veré de nuevo. —Me toma del brazo y gira hacia él.
—Está decidido entonces. —Desvío la mirada, siento que un nudo en mi garganta y un vacío en el estómago me roban la poca tranquilidad que me