Por la mañana después de desayunar, me propuso llevarme a la oficina y por la tarde pasaría por mí para ir a ver algunos lugares para la boda.
Al llegar me abrió la puerta del auto extendiendo la mano para ayudarme a salir.
–Cuando estás alegre haces demasiado.
–De todas formas lo estaría haciendo.
Quedé atrapada entre su cuerpo y el auto, se acercó rozando nuestros labios, me encantan sus ojos azules y su sonrisa genuina. Estaba perdida en su cercanía cuando Susy pasó caminando de prisa con