Al día siguiente Halia se levanta más temprano que de costumbre - «No puedo dejarle todo el trabajo a Nana»- Se da un rápido baño teniendo en mente ayudar a Belinda con el desayuno.
En el fondo no le gusta que otras personas se den cuenta que es, en extremo consentida y sobre todo dormilona, baja como de costumbre las escaleras de caracol, al llegar al último escalón.
Observa a los dos hombres sentados en las butacas de la isla de la cocina, sostenían una conversación bastante fluida, por lo q