Mierda
Mierda
Mierda, es lo único que pasaba por mi cabeza en ese momento, frente a nosotras parado justo en la puerta igual de asombrado que nosotras dos se encontraba un ángel que no había visto nunca. Sus ojos me miraron con desconfianza y algo de temor, para pasar a Amanda la cual en menos de un segundo había cambiado por completo la cara. No se veía asustada, si no confiada pero un poco confundida, pero no por el ángel, su cara de confundida iba dirigida a mí.
El ángel miro hacia atrás qui