“¿Estás herida, nena?”, pregunta Bronx, limpiando la sangre de mi rostro con su manga.
Niego con la cabeza, pero me cuesta encontrar las palabras. Miro hacia abajo y me limpio las manos en el vestido, lo cual hace que las gotas de sangre se esparzan. Puedo sentir las lágrimas escociendo mis ojos mientras miro a Bronx. Alguien ha matado a ese hombre. Mi boca se abre y se cierra un par de veces, pero no consigo formar palabras.
“Francis, por favor, mete a la Luna en el coche. Le diré a la poli