Me inclino hacia Bronx y me acurruco en el hueco de su brazo, colocando mi brazo sobre su pecho. Toma su mano y me da unas débiles palmaditas en el brazo.
"Cariño, necesito que me escuches. ¿De acuerdo?". Su voz sigue siendo rasposa y tranquila.
"Bronx, tienes que descansar", protesto.
"No te preocupes, ella me ha puesto mucha morfina en ese goteo, me dormiré pronto, pero antes tengo que sacarme esto. Por favor".
Me siento para poder mirarlo a los ojos.
"La he cagado, Kas. Debería habe