Observo cómo su piel se vuelve pálida y sus ojos se vuelven de un azul suave. Él habla de nuevo, pero su tono es menos seguro que antes. “Está bien. Detente. Por favor, detente. Te daré lo que quieras. Puedes tener a tu bebé".
Suelto su barbilla con brusquedad y lo dejo caer hacia adelante. Mis brazos se cruzan frente a mí y lo veo agarrar su pecho mientras jadea y me mira. Lo decía en serio cuando dije que iba a succionar su energía hasta dejarlo seco. Además, ahora tengo lo que necesito de él