“¡C'est de la folie! [¡Esto es una locura!] Kas, no. Te has vuelto loca”. Delilah me grita y se levanta de su asiento cuando termino de contarle a ella y a Marco mi plan casi tres horas después de nuestro vuelo a París. Ella camina de un lado a otro con las manos sobre la boca. Sus ojos son de color azul medianoche cuando finalmente se detiene y me mira. “No. No puedo dejar que le hagas esto a tu alma. No lo permitiré".
"Delilah, no te estoy pidiendo permiso. Empecé esto hace siglos y tengo que