Capitulo 41.
—No tenías que venir conmigo, yo podía haber venido sola. —No se porque ese afán de la nada, en estar atento.
—¿Y por qué no hacerlo? —inquirió él con desinterés—, son mis hijos después de todo. —Respondió Helios encogiéndose de hombros, estaba agotado por el humor de la pelinegra, él solo quería estar al pendiente de ella y su embarazo.
—Eso no es tu obligación, yo puedo ir y venir sola...
—Gabrielle llevemos la situación como dos adultos, maduros, responsables y civilizados. —Habló el rubio