Mundo ficciónIniciar sesiónEl despertador no dejaba de sonar ese constante Big, martillaba mis oídos. Se suponía hoy era mi descanso no soporté más ese infernal sonido; derrotada no tuve más opciones que levantarme.
Me incorporé aún adormilada, escuché la puerta abrirse, era Juliette que entraba con ropa casual y no su uniforme de doméstica.—¿A dónde vas? —pregunté despertándome.—Iré con Carlota al aeropuerto, la pobre no tiene más familia, que sus hermanos y con ellos, no es que se llev






