Siempre Fuiste tú
Siempre Fuiste tú
Por: Noelle Herrera28
Capitulo 1.

Treinta de junio el día había llegado, literalmente mi hija fue mi regalo de cumpleaños.

—Esta preciosa ¿Cómo se llamará? —preguntó Rebeca tomando una foto a su nueva nieta.

—Emily, Emily Mendoza Crowter.

—Pero que lindo nombre Angie.

—¿Dónde está mi mamá? —desde antes de tener mi cesárea ya mi madre se había ido.

—Ángela tu madre consiguió trabajo, a parte de la academia, ahora en el grupo Lombardi.

—Si lo recuerdo —mi Madre me lo mencionó pero lo había olvidado—, bueno es de esperarse mi madre es muy inteligente, además habla varios idiomas.

Iba a preguntar por mi abuelo Alonso, pero sabía que era tonto preguntar él no iba a venir a verme.

—Angie feliz cumpleaños mi amor, tu abuelo también te manda felicidades y buenos deseos, para ti y para la chiquita ya son diecinueve.

•••

Un mes paso y si no fuera por mi madre y mi abuela, ya me habría vuelto loca.

—Mily nena cada vez que vengo a verte estás más guapa.

—Cada vez se parece menos a mi. —Mily no sacó ningún rasgo mío, los días transcurrieron rápidos ya Mily había cumplido su primer mes, su piel era blanca y sus cabellos rubios claros, nada que ver conmigo y mi familia, sus ojos eran de un intenso azul muy llamativo y peculiar.

•••

Sofia y Artemis Lombardi ante  todos eran un matrimonio perfecto ella una hermosa y codiciada modelo de fama internacional. Él un apuesto millonario, uno de los herederos del grupo Lombardi un imperio farmacéutico de renombre a nivel mundial.

Pese a su gran fortuna, Artemis laboraba como médico, en el hospital Luciano Lombardi, fundado por su abuelo. A raíz de un agresivo cáncer decidió dedicarse a lo que de verdad quería y dejó  a su tía la responsabilidad del negocio familiar.

Helios Lombardi hermano menor de Artemis, un joven viudo, también llamado la oveja negra de la casa Lombardi, pues desde temprana edad fue un rebelde sin causa,  él tampoco quiso hacerse cargo de la empresa de su familia, desde temprana edad se inclinó por la música y con el tiempo Helios y sus amigos fundaron Nova una banda musical aclamada en todo el mundo.

Desde la perdida de Lara su esposa, Helios se sumió en una vida de excesos de la cual no le fue fácil salir, gracias a sus amigos Luck y Abel que le sugirieron terminar sus estudios  y retomar su vida. Pero internamente no superaba aquella perdida que apagó la vida de su esposa y su hijo  no nacido.

•••

  —Angie despierta hija se te hará tarde. —Sarandeaba Isabel a su hija intentando no despertar, a la pequeña que dormía a su lado.

—M...amá ¿Qué hora es? —pregunté  estirando mis brazos aún estaba adormilada, yo nunca había sido  de levantarme temprano.

—Son las seis con tres am hija ve a ducharte, ya el desayuno estará listo, no te tardes que aún tienes tiempo. —Dijo está saliendo de la habitación, todas las mañanas era el mismo asunto Ángela y madrugar, eran cosas incompatibles.

Mi madre salió de mi habitación me senté a orillas de la cama, mirando a mi pequeña hija quien dormía plácidamente a mi lado —buenos días pequeña sabes mami hoy va a comenzar a trabajar, no te enojes con mami porque no estará contigo, eres una niña suertuda la abuela beca te cuidará y en la tardecita, la abuela Isabel también te cuidará. —Tome el celular para ver la hora seis con siete am <

  >, me levanté, no sin antes besar a mi pequeña Mily en la mejilla muy despacito para no despertar a la niña, agarré la toalla y fui directo al baño; hoy sería un nuevo comienzo, comenzaría un nuevo trabajo y no podía llegar tarde.

 

•••

 

Rebeca sirvió una humeante taza de café a su esposo Alonso, el cual se mostraba atento al periódico en sus manos.

 

—¿Ángela comenzará hoy su trabajo no? —pregunto Alonso a su esposa, en un tono monótono.

   

—Si Alonso Victoria la recomendó con una amiga, la cual tiene un café y  es muy popular. —Respondió Rebeca sabía por dónde iba Alonso.

 

—Para lo que quedó mi nieta,  para andar sirviendo mesas y para rematar con una hija; sin siquiera haber terminado la preparatoria. —Reprochó este sin ocultar su molestia.

 

—¡Ya basta Alonso ya lo hecho, hecho está y no se puede deshacer, aún no superas lo de Isabel! —exclamaba Rebeca molesta la actitud de su esposo, a veces la desconcertaba y quejarse no haría que las cosas fueran diferentes.

 

—No puedo Isabel no es fácil, sabes que no se porque las mujeres de esta familia, son tan... —No pudo terminar la oración, porque su hija venía entrando a la cocina.

 

—Solo dilo papá termina la frase, destila tu veneno antes de que te ahogues en el... —Replicó Isabel molesta, su padre siempre echaba en cara sus errores de juventud, aunque para ella Ángela no era un error.

 

—¡Isabel Alonso por favor tengamos, un desayuno tranquilo, ya dejen de abrir viejas heridas. Tratándose mal no solucionarán nada al contrario! —reclamó Rebeca molesta por la situación. 

   

No notaron a Ángela en la entrada de la cocina, al verla todos quedaron en silencio.

 

—Buenos días a todos —fui a la encimera tome una tostada y le unte mermelada—, mamá Beca Mily está aún dormida, trataré de llegar antes de anochecer. —Ni el dulzor de la mermelada, evaporaba el amargo inicio de mi mañana.

 

—No debes ir sin comer  Angie al menos, llévate este almuerzo, recuerda debes comer bien por ti y por la pequeña Mily, tú aún estás dando pecho debes comer bien. Tú sabes cómo son, Isabel y Alonso  no les prestes atención. —Pidió la amable mujer a su nieta.

 

Las lágrimas amenazaban con salir. Siempre era lo mismo cada mañana, siempre pasaba absolutamente igual, la misma discusión, los mismos reproches y la misma hostilidad —mamá Rebeca ya me cansé de explicar a papá Alonso, que yo no estuve con ningún hombre yo aún no entiendo: cómo, cuando, dónde y en que momento quedé embarazada y sabes creo que no lo sabré nunca y sabes que al demonio todo, estoy cansada de que él haga ver a mi hija como un maldito error me duele sabes ya no soporto más.  —Comence a llorar cansada de esta rutina.

 

Rebeca solo le abrazaba para calmarla —sabes tu papá Alonso es un gruñón no le prestes atención, ahora ten un excelente día cariño. —Tomó a Ángela de los hombros y besó su frente.

 

—Ve tranquila mi Angie yo cuidaré de Emily.

 

—Gracias mamá Beca  te veré más tarde. —Sin más que decir subí a mi bicicleta, para ir a mi nuevo trabajo.

 

•••

 

Estaba asombrada, de el lugar donde trabajaría <<¡Wow era hermosa!>> Esa cafetería, era lo más lógico todo en ese barrio  era costoso. Aparco la bici y entro a la cafetería víctoria y  esperaban por mi.

   

—Vico que alegría verte. —ssludé a mi prima,   contenta mirando a la elegante muchacha, que esperaba a su lado.

 

—Usted  debe  ser Loretta Russo— hice una reverencia.

 

—Muchas gracias por la oportunidad no se arrepentirá señorita Russo.

 

—Oh no, no, no, pequeña agradece a Vico, ella fue quien me habló de ti, quien te recomendó y me contó tu historia. Ven acompáñame te llevaré a cambiarte tu uniforme y te explicaré algunas cosas. —

 

La verdad me sentía incómoda y algo apenada, la señorita Loretta me contó que Vico, le había contado su historia, de seguro se habrá reído a montón si le dijo que me quedé embarazada siendo virgen; se habrá reído a morir ya  estaba tan colorada como una cereza. Loretta lo noto y comenzó a reír.

 

—Tranquila Ángela,  Victoria me contó tu historia, soy de las personas que creen que todo tiene una explicación y una lógica, además no soy nadie para juzgarte.

 

  —Gracias señorita Russo le agradezco. —dije  volviendo hacer una reverencia.

 

—Ahora ve a cambiarte en unos minutos abriremos y está cafetería, siempre está llena.

 

—Si señorita Loretta. —Era  guíada a los vestidores, Muchiru me entrego, un vestido de maid azul con detalles en blanco, también me mostró cuál será mi loocker.

 

Salí ya arreglada me sentía algo apenada, nunca me había puesto algo así. Al salir ví de nuevo a Loretta y victoria sentadas en una mesa tomando café, también vi a otras cuatro muchachas vestidas con un traje similar al que yo usaba.

  

—Te ves bien bombón toda una muñeca. —Dijo Victoria guiñando un ojo.

 

—Gr...acias  Vicky. —agradecí aún apenada.

 

—Te luce el uniforme te presento a tus compañeras de trabajo: ellas son Ami Parker, Mía Ferguson, Zoe becker, Rose Harper's. —Todas saludaron amigables a su nueva compañera.

 

—Mi nombre es Ángela Mendoza— hice de nuevo una reverencia.

 

—Espero nos llevemos bien.

 

—¡Obvio nos llevaremos bien Mía Ferguson se lleva bien con todas, verdad chicas! —dijo está con ojos de cachorro a sus compañeras de trabajo.

 

—Es un gusto conocerte Ángela. —Saludó Zoe.

 

Cielos Loretta no bromeaba cuando dijo que el lugar siempre estaba lleno...

 

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