CAPÍTULO 49. ¿Qué tienes que decir?
[LIAM]
Abro los ojos y veo a la responsable de que mi vida tenga sentido de nuevo.
Comienzo un camino de besos desde su espalda baja hasta la orilla de sus senos; lanza un pequeño gemido y se acomoda en la cama sin despertar.
Tiene el sueño pesado.
Sonrío y le robo un beso casto; la veo sonreír e instantáneamente mi corazón da un brinco de felicidad.
¡La amo!
Pude decirlo. Cuando creí que jamás diría esa frase de nuevo, viene ella y me bota todos los muros que yo mismo había levantado para no vo