CAPÍTULO 29. Tenerla cerca
[LIAM]
Esa sensación de nuevo.
La odio.
¿Se puede ser tan desafortunado en la vida? ¿Se puede caer en el mismo lugar dos veces?
Pero... no es el mismo.
Andy era mi bosque encantado, mi paraíso. El verde de sus ojos me transportaba a lugares inimaginables, tanto así que nunca imaginé que pudiera provocar tanto dolor.
Pero ella... ella me confunde: su terquedad, su carácter, su mirada…
Sus ojos.
Basta decir que con solo verlos ya descubrí la Atlántida, igual de misteriosos y llamativos.
Pero...
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