Es dulce y amargo, como el sabor de tus labios luego de que las lágrimas lo bañaran. El corazón me arde por el abrazador calor de lo que tú produces en mi interior, ni todo el helado del mundo puede apagar este incendio que se propaga en todo mi ser.
Primero soy madre
Lucas mantenía la mandíbula apretada y sus manos se habían convertido en puños luego de que Camila le contara lo que había sucedido esa tarde en su trabajo, el deseo de salir en busca de Santiago y partirle la cara le subía por la