Deshacemos el beso y juntamos nuestras frentes. Suspiro y toco su ancho hombro, algo dudosa.
—¿Todo bien? —Toma mi barbilla de nuevo, levantando mi cabeza hacia su rostro.
—Sí, todo bien. —Le sonrío y él asiente.
—Te dejo descansar. Mañana guarda reposo todo el día, vendré a verte después del trabajo.
Me da un beso en la frente antes de marcharse, yo suspiro. Me asomo por la ventana segundos después para verlo partir y me recuesto de nuevo. Estoy tan agotada que podría dormir toda la noche y el