—Jessica, no conoces a Derek Lindemann, es obsesivo y violento, sin contar sus demás defectos. No sé cómo mi padre puede ser amigo de alguien como él. Se nota que la maltrata, ¿acaso no viste el moretón en su muñeca?
Niega y resopla con clara molestia.
—No, estaba tan conmocionada que lo demás se hizo casi inexistente. Y si ese hombre es así, ¿por qué simplemente no se va y lo deja solo?
Pongo los ojos en blanco y niego.
—No quieres ver más allá de lo obvio, eso es lo que pasa. Pero no quie